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Mostrando entradas de diciembre 14, 2025
  HADO, DESTINO, SINO II: Desde la Espiritualidad     A Einstein, que era un gran creyente, no le gustaba nada que Dios jugara a los dados, como él decía, pero el hecho es que juega, porque el sentido del humor es un atributo del Gran Espíritu. Como siempre gana… El azar es una de sus bazas para realizar milagros discretos. En realidad, la espiritualidad no necesita un Universo que la justifique, sino que es ella la que justifica un Universo (o más). Sus leyes, su información, la Suprema Inteligencia que subyace en el funcionamiento de la Naturaleza, es condición previa para todo lo demás, incluido el azar. Ahí llevaba razón Einstein.   Contamos, por tanto, con una dimensión más allá de lo material, incluso de lo físico o energético, una dimensión causal que es la que da sentido a cuanto existe. El ámbito de la mente es también inmaterial y, hasta cierto punto, causal, pertenece a la dimensión abstracta de la información. Los circuitos neuronales son el har...
  HADO, DESTINO, SINO I: Desde la Ciencia   La palabra “destino” en la primera acepción del diccionario de la RAE se define como “hado, fuerza desconocida”.  La segunda es más racionalista: “encadenamiento de los sucesos considerado como necesario y fatal”, o sea, que sigue actuando alguna fuerza desconocida. Introducir la cuestión de la necesidad apunta a un fin, al sentido del destino, probablemente a Dios.   Hado, destino y sino se consideran sinónimos en primera instancia, sin embargo, el sino, el signo, escapa a estas definiciones por la puerta grande, porque una señal no es lo mismo que una condena, y menos definitiva.   La creencia en un destino cerrado e inexorable viene siendo desde los tiempos más remotos una forma de consolarse (???) ante la adversidad, más bien de auto justificarse.   Bueno es aceptar que lo que tiene que pasar, pasa, pero pensar que está dictado de antemano es cerrar la mente a la propia responsabilidad sobre nuestra vi...